Los ciudadanos de Baleares acumulan más agua en sus casas que los embalses del Gorg Blau y Cúber juntos. Los años del boom inmobiliario han sembrado las islas de un amplio parque de piscinas, porcentualmente, el más grande de España. Una de cada cada diez viviendas dispone de un equipamiento acuático, precisa el estudio de la consultora Market ADD a petición de la federación de fabricantes de equipos y constructores (FAPS) y del Salón de la Piscina de Barcelona, que ha cerrado esta semana sus puertas.
Durante los años de eclosión constructiva se instalaban en España unas 35.000 cada año. Un chalé o una finca comunitaria de nueva planta no se entendían sin el espejo de agua. La crisis ha reducido el ritmo de ventas a casi la mitad.
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