Los tour operadores británicos se toman el turismo muy a pecho y controlan ladrillo a ladrillo lo que contienen los hoteles que ofrecen a sus clientes. Tal es así, que una de las mayores agencias, First Choice, ha contratado a un joven para que pruebe las piscinas de los alojamientos que ofrece en los destinos vacacionales.
Tommy Lynch, de 29 años de edad, tiene la misión de lanzarse al agua para comprobar si la piscina ofrece el placer esperado. Hasta ahora ha viajado 40.000 kilómetros por todo el mundo. Ya se ha alojado en hoteles mallorquines y ha cumplido con su labor, y según comentó la prensa británica, ahora le esperan otros destinos: Grecia, Turquía, Florida, Jamaica y Eivissa son sus visitas más inmediatas.
First Choice justificó la creación de este empleo, argumentando: “Entendemos cuan importante son las piscinas para los niños, así que dedicamos a alguien a encontrar lo mejor que hay en el mundo”. Este trabajo se une a otro igualmente sacrificado –y ya bastante antiguo– como es el probador de paquetes turísticos, lo que obliga a realizar los vuelos, coger el transfer y alojarse en los hoteles vacacionales.
Vía: diariodemallorca.es
La pintura de una piscina no cumple solamente una función estética sino que cubre la porosidad de la mampostería y evita la acumulación de microorganismos en esa superficie. A este fin también es imprescindible el mantenimiento del agua por filtrado y clorado durante todo el año. Quien abandona el cuidado de la piscina fuera de la época veraniega se encontrará con un arduo trabajo para volverla a poner en condiciones. La acumulación de algas, principalmente en la línea de flotación del agua, puede minimizarse con la colocación de una línea de azulejos a esa altura, recurso más económico que el alicatado completo.