Cómo montar un jardín acuático
Un jardín acuático añade un elemento de belleza y serenidad que ningún otro recurso paisajístico puede igualar. El sonido del agua, las plantas flotantes y los reflejos de luz crean una atmósfera relajante que transforma cualquier rincón del jardín en un pequeño oasis.
Elegir la ubicación
El lugar ideal recibe entre cuatro y seis horas de sol directo al día. Demasiado sol favorece la proliferación de algas, mientras que una sombra excesiva dificulta el crecimiento de las plantas acuáticas con flor. Evita zonas bajo árboles de hoja caduca, ya que las hojas caídas ensucian el agua y complican el mantenimiento.
El terreno debe ser lo más llano posible para facilitar la excavación y garantizar que el nivel del agua sea uniforme.
El estanque
Puedes optar por un estanque prefabricado de fibra de vidrio o por uno excavado con lámina de PVC o EPDM. Los prefabricados son más sencillos de instalar pero limitan las formas y los tamaños. La lámina permite diseños a medida y es más económica en estanques grandes.
Si optas por la lámina, excava el hueco con diferentes niveles de profundidad: una zona poco profunda (20-30 cm) para plantas de ribera y una zona central más honda (60-80 cm) donde los peces puedan refugiarse del calor en verano.
Plantas acuáticas esenciales
- Nenúfares: las estrellas de cualquier estanque. Sus hojas flotantes dan sombra al agua y reducen el crecimiento de algas.
- Papiro: aporta verticalidad y un aspecto tropical espectacular.
- Lenteja de agua: cubre la superficie rápidamente y sirve de alimento para los peces.
- Lirio de agua: sus flores amarillas o blancas florecen en primavera y verano.
Peces ornamentales
Los peces más habituales en estanques de jardín son los koi y los carpines dorados. Son resistentes, vistosos y se adaptan bien a las temperaturas de nuestro clima. Introduce los peces cuando el estanque lleve al menos dos semanas funcionando, para que el ecosistema se haya estabilizado.
Mantenimiento básico
Instala una bomba con filtro biológico para mantener el agua limpia y oxigenada. Retira las hojas y los restos vegetales que caigan al agua. En otoño, una red protectora evita que las hojas se acumulen en el fondo.
Un jardín acuático bien planificado requiere poco mantenimiento una vez establecido y se convierte en el punto focal del jardín durante todo el año.