Reparación de piscinas

Las piscinas, como cualquier instalación expuesta a la intemperie y al uso continuado, pueden presentar averías que requieren reparación. Detectar los problemas a tiempo y actuar con rapidez es fundamental para evitar que una avería menor se convierta en un problema costoso.

Averías más comunes

  • Fugas de agua: la avería más frecuente y la más preocupante. Una piscina que pierde más de 5 milímetros de agua al día (descontando la evaporación normal) probablemente tiene una fuga. Las fugas pueden estar en el vaso, en las tuberías, en las juntas de los skimmers o en la válvula selectora del filtro.
  • Grietas en el vaso: las grietas superficiales suelen ser estéticas, pero las que atraviesan el hormigón provocan fugas y deben repararse cuanto antes.
  • Problemas de filtración: una bomba que hace ruido, un filtro que no limpia correctamente o una válvula que gotea son problemas habituales que afectan a la calidad del agua.
  • Azulejos o gresite desprendido: además de afear la piscina, los bordes sueltos pueden provocar cortes a los bañistas.
  • Iluminación subacuática: las lámparas fundidas o con entrada de agua deben repararse por un profesional debido al riesgo eléctrico.

Reparaciones que puedes hacer tú mismo

Algunas reparaciones menores están al alcance de cualquier propietario con cierta habilidad manual. Pegar un azulejo suelto con adhesivo epóxico para piscinas, sustituir una junta de skimmer o cambiar el arena del filtro son tareas que se pueden acometer con herramientas básicas y los materiales adecuados.

Lo que no debes hacer nunca por tu cuenta es manipular la instalación eléctrica subacuática ni intentar reparar fugas estructurales en el vaso de hormigón. Estas intervenciones requieren conocimientos técnicos específicos y herramientas profesionales.

Cuándo llamar a un profesional

Si detectas una pérdida de agua persistente, grietas que se extienden, problemas con la bomba o el motor, o cualquier avería eléctrica, contacta con un técnico especializado. Un diagnóstico profesional incluye pruebas de presión en las tuberías y detección de fugas con equipos especializados que localizan el punto exacto del problema sin necesidad de romper.

Prevención

La mejor reparación es la que no hace falta. Un mantenimiento preventivo regular, con revisiones al inicio y al final de cada temporada, reduce drásticamente la probabilidad de averías. Invernizar correctamente la piscina, mantener los niveles de pH y cloro y hacer funcionar la depuradora el tiempo suficiente cada día son las claves para una piscina sana y duradera.

Actuar rápido ante cualquier señal de avería es la forma más eficaz de mantener los costes de reparación bajo control y disfrutar de la piscina sin interrupciones.